Sin categoría

Time reveals true colors.

rainbow

Girls are tough, did you know? Girls are tough, and girls are drama. They change their mind every other day, but they also have very soft lips and tongues, and fine kisses, and in reality they are not afraid all the time. Or am I not afraid all the time with girls?

I’m not afraid with girls, that’s why. Desde preescolar mi vida estuvo rodeada de mujeres, quiero suponer que mi cara de ternura era el imán, aunque de cualquier manera siempre complementé mejor con ellas, encuentro con facilidad acercarme, hacerlas reír y contarnos secretos a los pocos días de conocernos, mi interacción con hombres es casi inexistente, tiempo pasado, presente y quizá futuro.

Esta aventura está llena de estereotipos, a mis pocos años prefería los juguetes de niño; quería que me compraran un montón de hot wheels, piezas de lego y figuras de acción pero terminé con la colección de barbie generation girl, autos deportivos color pastel, sets de maquillaje y el micro hornito, por supuesto. Cuando me daban a escoger qué barbie quería, aprovechaba para elegir un Ken porque siempre me gustó protagonizar el papel masculino al jugar. Junto con mi hermana mayor creábamos historias, cantábamos, armábamos outfits para nuestras barbies y Ken era el novio de todas, obviamente.

No entendía cómo funcionaba el que alguien te gustara o cómo debías saberlo, pero mis compañeras siempre nombraban niños; y yo no podía nombrar a ninguno aunque tampoco pude nombrar a una compañera porque mi personalidad introvertida no lo permitió. Al enterarme que así era como la vida amorosa funcionaba me sentí triste y frustrada por un largo periodo, repetía a cada instante: hubiera preferido ser hombre para así nombrar a las compañeras de clase que me hacían sentir un no sé que y para tener todas las figuras lego, ofcors.

Las temáticas homosexuales no eran un trending, aunque siempre se escuchó la palabra “maricón” como un insulto en los salones de clases (todavía); pero no existía contenido abierto. Durante mi adolescencia se generó más contenido que obviamente veía y compraba a escondidas; por las noches veía The L word con el control en mano por si alguien venía cambiarle de inmediato y fingir que veía MTV o alguna caricatura. Sin embargo, a pesar de adentrarme en el mundo queer, no conocía a nadie que sintiera lo mismo y aunque mi gaydar de ese entonces mandaba alertas, no había algo seguro spoiler: actualmente todas esas alertas han sido confirmadas, yasss bitches.

Tiempo después por un grupo en común conocí a alguien, someone who loved me back y quien probablemente esté leyendo esto. Sin embargo por estar very confundida e insegura: todo se derrumbó. Llevábamos un tipo de relación en secreto, solo una amiga mía lo sabía y fue hasta que terminamos que otras personas se enteraron de lo que entonces era mi dudosa orientación sexual.

Considero que la adolescencia siempre será la época ideal para salir del clóset ante familiares y amigos porque lo primero que soltarán es: estás confundidx y tus padres tendrán la ligera esperanza de que lo estés, le echarán la culpa a la edad, tu círculo de amigos o a las “porquerías” que salen en televisión (ahora internet), aunque eso no me pasó a mí, porque sigo en el clóset.

Me tomó tiempo aceptarlo, a inicios de la preparatoria comencé a salir del clóset con amigas cercanas pero definiéndome como bisexual porque se me dificultaba ser abiertamente homosexual. La mayor parte de mi clase llegó a saberlo y jamás me molestaron por ello, probablemente porque tenía características físicas que resaltaban más y mi orientación pasaba a segundo plano en cuanto al bullying.

Debido a la alta aceptación, me visualizaba cantando I’m coming out, I want the world to know, I got to let it show, para por fin salir del clóset con mis papás, pero resultó que una amiga muy cercana desesperadamente me confesó que no aceptaba para nada lo que soy, usó su religión para decirme que despertara y siguiera el camino de Dios. Literalmente decía cosas como: “A mí también me afecta, no nada más a ti”, “estás viviendo una mentira”, “ningún padre normal aceptaría eso”, “no es ser de mente cerrada, es ser objetiva”, “es algo antinatural, quiero que despiertes, ¿quieres arruinar tu vida?” y con mi madurez de dieciséis años: me solté a llorar por días, lloré mucho. Sus palabras hirientes me convencieron, me sentí culpable y malagradecida con mis papás, aún así, seguimos siendo amigas y nunca hablamos más acerca de mi identidad.

Comencé a ocultarlo y me esforzaba demasiado en fingir ser heterosexual con las personas que recién conocía, con mi familia, era casi como si tuviera otra personalidad, ya había creado a mi tipo de hombre y una lista ficticia de quienes me gustaban. Afortunadamente tenía mi escape, mejores amigos que compartían la misma orientación, entre más tiempo pasaba con ellos, me sentía más identificada que nunca.

Al mudarme lejos de mi familia y comenzar la universidad sentí que era mi oportunidad para vivir con locura, pero exageré con las expectativas porque el pensamiento de provincia seguía presente. Tuve tres roommates que siempre hablaban de hombres, maquillaje, sexo y la vida tradicional provinciana que incluía el rechazo homosexual, por lo tanto era mejor mantenerme callada. Lo mismo pasaba con mis amigas de primer semestre de la carrera, no lo aprobaban, una de ellas incluso comentó que jamás podría tener una amiga lesbiana, sus amigas debían ser exclusivamente femeninas y me reí fuertísimo porque lo que ella no quería lo tenía en frente.

Es verdad que unas son muy “masculinas” otras son muy “femeninas”, pero el estereotipo de una no representa a todas, es algo con lo que siempre he tenido que lidiar porque I’m not a femme, I’m not a butch, just something in between, me pierdo en el espectro, entonces básicamente mi vida se resume en salir del clóset cada que conozco a alguien porque crecí “obligada” a ser femenina, terminó gustándome pero también me pasa que al día siguiente decido usar ropa de hombre, ponerme gorras y está bien, me siento bien.

Descarté por completo la posibilidad de estar con un hombre, algunos me entretenían con su personalidad pero nunca pensaba en ellos como algo más, todos mis escenarios románticos mentales estaban protagonizados por mujeres, así que era definitivo que me gustaban, pero llegó un punto en donde decidí no ocultarlo, acepté completamente mi identidad, no era una revelación pero quería contárselo a todo el mundo menos mis papáscuando me preguntaban acerca de mi orientación decía la verdad y quemé para siempre la lista de mi tipo de hombre.

A partir de ese momento comenzó mi vida como lesbiana básica y quería relacionarme con otras. Somos un cliché, nuestras historias son tan parecidas que da risa cuando las contamos. Alguna vez nos enamoramos de nuestra mejor amiga heterosexual, pasamos por la bisexualidad, nos enamoramos de volada pero no significa que nos gusten todas, ni tampoco que todas las lesbianas debemos conocernos y gustarnos.

No importa qué tanto haya mejorado la calidad de vida para la comunidad LGBTQ+, en algunos entornos es mejor mantenerse en el clóset, me regresé a la provincia y he decidido ocultarlo en mi entorno laboral. No tengo por qué compartir mi vida personal en un terreno conservador y homófobo, aunque si se llega a saber, está bien, I’m proud of who I am, no puedo dejar de vivir mi vida por darle gusto a los demás, algunos tratarán de cambiarme, algunos lo irán asimilando con el tiempo y otros simplemente me aceptarán e incluso dirán que siempre lo habían sospechado.

Beyond anger and disgust. Change your thinking. Make our community stronger. Be proud. Never be ashamed of how much you love, or how quickly you fall. Love fully, love completely, but most importantly, love naturally — and don’t you ever apologize for it. Don’t ever be sorry for loving the way your heart knows how. 

That’s all folks!

Anuncios
Estándar

One thought on “Time reveals true colors.

  1. Awww, beibi. Me gustó sobre todo el inicio, cuando cuentas tu confusión de pequeña al no poder hablar de las niñas que te gustaban. Son extrañas las formas en que uno intenta mantenerse a salvo en el clóset, incluso con uno mismo. El otro día pensando en todo lo de estar en el clóset, pensaba en lo dificil que era callar frente a mis amigas y no hablar de las mujeres que me gustaban, pero afortunadamente siempre pude hablarlo contigo y eso sin duda me dio valor para salir. Te quiero mucho, Rubidio, and I am proud of both of us.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s